Conmemora la fiesta de la patrona de Villafranca, y de la diócesis, la
Virgen de Oca cuyas celebraciones han pasado por varios cambios o
interrupciones. Se asiste a la ermita en procesión, llevando las
imágenes de la Virgen y de San Isidro, además de las insignias
religiosas del pueblo, a las que a veces se unen otras de pueblos
pertenecientes a la antigua jurisdicción de Villafranca. La procesión
va acompañada de danzantes vestidos con pololos, enaguas, banda cruzada
al pecho y pañuelo alrededor de la cabeza; estos interpretan
entradillas y seguidillas.
Se celebra la fiesta de San Antón y San Antoñito. La fiesta tiene su
origen probablemente en la fundación del Hospital de peregrinos que
data de 1380, y después de desaparecer durante años se volvió a
recuperar en todo su esplendor. Uno de los actos principales de la
fiesta es la bendición de panes que conservan para los animales
domésticos cuando están enfermos. Después de la misa, tradicionalmente
se ofrecía una limosna a los enfermos del hospital.